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Como mejorar la relación con tu gato

Como mejorar la relación con tu gato

Hay gatos que son muy cariñosos y demandan constantemente caricias y compañía, pero lo habitual es que los gatos se aíslen de vez en cuando y no quieran que los molesten. Pueden tener momentos al día en el que quieren estar contigo y momentos en los que prefieren dormir sobre una estantería o dentro de un armario. Si quieres tener una buena relación con tu gato, aprende cuáles son los momentos para jugar y caricias y cuáles son para dejarle tranquilo. Cuanto más tranquilo le dejes, más se acercará a tí. Muchas veces conseguimos lo contrario, con nuestras ganas de abrazarlos, cogerlos y darles cariño, les agobiamos demasiado y para ellos a veces es una situación estresante de la que huir. Esto es lo primero que hay que enseñar a nuestros hijos para que su relación con los gatos sea pacífica y respetuosa.

Manipulación

Si has adoptado un gatito pequeño, es importante que practiques a manipularlo muy suavemente y sin agobiarlo, en momentos en que esté tranquilo (nunca cuando está jugando). Puedes cogerle suavemente y ponerlo sobre ti para luego no retenerle y dejarle marchar, jugar con él hasta conseguir que siga jugando sobre tus piernas sin cogerle. Los momentos de juego y nervios son para desgastar energía, si en ese momento intentamos cogerlo en brazos o manipularlo se sentirá oprimido y puede que le asustemos o salga corriendo, se sentirá incómodo. En cambio si lo hacemos en momentos en que está tranquilo, lo tomará como algo agradable.

Gato contento y tranquilo

Nosotros los humanos tendemos a querer llevar encima nuestro a cualquier animal que sea pequeño, nos gusta y nos hace sentir bien.

Si al coger a tu gatito le haces daño, puedes originar que para él sea traumático y crezca con miedo a que lo cojan. Ten cuidado de no hacerle daño y ser muy respetuoso a la hora de manipularlo. Acaríciale suavemente y ve tocándole las orejitas, las patas, el lomo, la barriga… mientras come o duerme, siempre y cuando él se deje y no parezca un castigo ni imposición. Es simplemente extender las caricias suaves en momentos de calma con el propósito de que sienta que se le tocan todas las partes de su cuerpo sin que para él sea molesto. Hacerlo así nos ayudará a que cuando toque llevarlo al veterinario, para él sea menos estresante cuando le tengan que mirar los oídos, sacarle sangre de sus patitas, etc.

Otra cosa que puedes practicar para que tu gatito confíe en ti, es que cuando lo tengas en brazos y lo quieras soltar, llévalo hasta el suelo y déjale ahí, en vez de soltarlo desde una distancia demasiado alta, se puede hacer daño y asustarse. Si le dejas en el suelo y le permites bajar de tus brazos de forma muy suave, lo entenderá como algo positivo. Una correcta manipulación puede hacer de un gato un animal más cariñoso y confiado, pero si lo manipulamos mal o le hacemos daño, el resultado será un gato muy miedoso y asustado.

Momentos para caricias

Como hemos estado viendo, los gatos tienen sus momentos para todo y conseguiremos una mejor relación con él si conocemos estos momentos y los respetamos. Si nuestro gato está muy activo, dale juego, hazle saltar y correr, cazar algún juguete o premio, pero no intentes en estos momentos cogerle y pretender que quiera estar en tus brazos, ¡es momento de desfasar! Si hay niños en casa, podemos enseñarles a jugar con el gato mediante juguetes para que disfruten estos momentos de juego juntos.

Juego con gato

Los momentos para caricias son cuando el gato está dormido o tranquilo, o cuando viene hacia nosotros pidiendo caricias, le acariciamos y nos responde con ronroneos o nos pide más caricias. Pero si empieza a mover la punta del rabo o el rabo entero y echa las orejas hacia atrás, deja de acariciarle en el momento y déjale tranquilo. Cuando un gato da golpes en el suelo con el rabo, es que se siente incómodo. Si no respetamos esta señal para dejarle tranquilo, puede ser que pase a la siguiente señal que sería un mordisco y marcharse. Es culpa nuestra, ¡él avisó!

Por otro lado tenemos otros momentos en que no son para acariciar al gato ni para jugar con él, son momentos de tranquilidad que necesita nuestro gato. Por ejemplo si vemos que no quiere caricias ni tampoco está receptivo al juego, entonces le dejaremos tranquilo hasta que él quiera.

El castigo es innecesario y contraproducente

Nadie es merecedor de un castigo y mucho menos un animal, porque cualquier cosa que haga, carece de intención, ni buena ni mala. Es por esto que si nuestro gato presenta algún problema de comportamiento, lo más normal es que se encuentre mal, o tenga demasiado estrés, por ejemplo, como para orinar fuera de la bandeja de arena o agredirnos. En ningún caso el castigo resuelve un problema sino que siempre lo empeora. Los gatos no necesitan castigos para aprender, ni estímulos negativos como sprays de agua o cosas similares.

Castigar gato

Hay que comprender cuáles son los comportamientos naturales de los gatos para saber si realmente es un problema de comportamiento o es algo en lo que no podemos intervenir. Por ejemplo no podemos castigar que nuestro gato se suba encima de las mesas o estanterías, que arañe el sofá o nos robe la comida. Todo esto son comportamientos naturales del gato y hay que comprenderlos y en según qué casos poner soluciones naturales para él.

Ya hablamos de que los gatos prefieren hacer vida en las alturas, por lo tanto, ¿cómo vamos a hacer entender a un gato que no puede subirse a ninguna parte? Si el gato araña el sofá, probablemente es porque no tengamos un buen rascador, o no esté en el lugar correcto, entre otras cosas. Si nos roba la comida, la próxima vez tendremos más cuidado de no dejarla a la vista.

Gatos muy tímidos o asustadizos

Si tu gato tiene mucho miedo y permanece escondido, intenta sacarle de esa situación “sobornándole”: comida irresistible o juego, algo positivo que haga que salga por sí solo, no a la fuerza. No le agobies, dale tiempo, espacio y enséñale que no eres una amenaza para él: no vayas hacia él de frente sino de lado o de espaldas y por un lateral, agáchate o túmbate, pestañea despacio mientras le miras y evita mirarlo fijamente. Además, ¡el miedo se puede tratar con terapias naturales con resultados espectaculares!

gato tímido

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